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Masaje Descontracturante

Es uno de los más pedidos y utilizados para bajar los niveles de tensión, producto del estrés, movimientos repetitivos, adquisición de malas posturas en el diario vivir que, a largo plazo, provocan dolencias y malestar corporal general.

Durante el proceso del masaje, el paciente siente un gran alivio y confort en las zonas más afectadas, dando especial énfasis en cuello, espalda, zona lumbar, sin olvidar también piernas, muslos y gemelos, aplicando diferentes maniobras, técnicas y presiones específicas, identificando aquella musculatura más tensa y cansada, ayudándola a recuperar su función y movilidad normal.

Beneficios

El masaje descontracturante es altamente beneficioso ya que:

  • Mejora de la movilidad y elasticidad del músculo tensionado.
  • Disminuye la fatiga física.
  • Previene enfermedades musculares producto de la mala postura corporal.
  • Libera endorfinas, contribuyendo a un estado placentero.
  • Aumenta la circulación sanguínea, mejorando la oxigenación muscular
  • Favorece el sistema nervioso.

Puede pasar que en el día a día no nos demos cuenta y vayamos acumulando tensiones, que se reflejan en el cuerpo y que finalmente producen dolor, tirones o molestias. Si no se atienden a tiempo, pueden derivar en lesiones o cronificarse.

Un masaje descontracturante, como la propia palabra indica, se utiliza para relajar la musculatura y disolver las contracturas que se producen por el estrés, las malas posturas, la falta de descanso o una vida demasiado sedentaria.

Es un masaje algo más fuerte que uno de tipo sólo relajante, aunque no tiene porqué resultar más doloroso de lo imprescindible, sólo lo natural mientras se trabaja la zona que está tensa.

Relación Cuerpo-Mente-Emociones

Hemos de tener en cuenta algo que es importante y que la mayoría de personas desconocen: todo lo que nos sucede, también a nivel emocional, tiene repercusión en nuestro cuerpo.

Éste lo cuidamos a través de la alimentación, yendo al médico cuando es necesario, acudiendo al gimnasio o participando de alguna actividad física para mantenernos en forma.

Aún así, esto por sí solo no basta si no aprendemos a observar lo que nos sucede a nivel interno, es decir: si nos enfocamos en los síntomas (contracturas, dolores o molestias), podemos resolverlos momentáneamente de muy diferentes modos, aunque sin dar con la causa que las produce.

Si en cambio nos acostumbramos a relacionar lo que manifiesta nuestro cuerpo con lo que nos está pasando en ese momento a nivel emocional o con nuestras actitudes, podemos lograr que el síntoma se alivie mucho antes o no vuelva a reaparecer después de un tiempo de haberlo resuelto.

Eso es así porque no sólo hemos tratado el síntoma que se hace evidente a través del cuerpo, sino que también hemos tenido en cuenta lo que de nosotros -a nivel interno- genera este síntoma. Por lo tanto, éste no tiene porqué repetirse de nuevo, si se procura cambiar algunos pensamientos, creencias o reacciones dañinas.

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